
La caprichosa «voluntad popular»
Share This Article
En la memoria política de la República Dominicana, la primavera del año 1978 emerge como un recuerdo imborrable. Fue entonces cuando el intrépido Joaquín Balaguer, ávido de una tercera reelección presidencial consecutiva, se topó con la obstinada oposición de la «voluntad popular». Aunque Balaguer, con su maquiavélica astucia, desplegó todos sus ardides para alcanzar su siniestro propósito, la voz del pueblo se alzó con firmeza, frustrando sus planes.
Recientemente, en una charla con el distinguido Ramón Emilio Goris Taveras, líder del Partido Humanista Dominicano (PHD), reflexionamos sobre aquel acontecimiento político. Sostenemos que, si la voluntad popular se opone a la reelección presidencial, ningún candidato, ni siquiera Luis Abinader, podría alcanzar la victoria. Sin embargo, el diputado Goris Taveras afirmó que el pueblo está decidido a respaldar nuevamente al presidente Abinader.
Durante nuestra conversación, abordamos también la candidatura del doctor Guillermo Moreno para la Senaduría del Distrito Nacional. Expresé mi impresión de que la candidatura de Omar Fernández goza de amplio respaldo entre la juventud. Goris Taveras señaló que la coalición política que respalda al candidato oficialista es poderosa y abarcadora. Fue entonces cuando recordé varios hitos significativos de la historia política reciente de nuestro país.
En 1978, ante el temor de una derrota del Partido Reformista a manos del glorioso Partido Revolucionario Dominicano, Joaquín Balaguer apostó sin éxito por la candidatura de su querida hermana, Doña Emma Balaguer de Vallejo, para la Sindicatura de Santo Domingo. Sin embargo, la voluntad popular se impuso, y el doctor Pedro Franco Badía se alzó con la victoria. Fue una lección de que la vergüenza prevalece sobre el dinero.
En 1986, una República Dominicana dividida y agobiada por el incremento del costo de vida y la inestabilidad económica, votó a favor del retorno de un Joaquín Balaguer “ciego” al poder, desalojando a los “kamikazes” perredistas durante 14 años.
En el año 2000, la maquinaria peledeísta fue incapaz de detener el triunfo del «Guapo de Gurabo» quien supo capitalizar el «Espíritu Peña Gómez». Una vez más, la voluntad popular prevaleció.
Hace apenas cuatro años, la voluntad popular impidió la continuidad del PLD, a pesar de todos los esfuerzos desplegados por los morados. Surgieron movimientos patrióticos, resonaron los cacerolazos al estilo venezolano, y se gestó la “marcha verde”, financiada por grupos políticos con una selección precisa de voceros, todo con el objetivo de evitar la perpetuación de la “fábrica de presidentes” que operaba en el partido fundado por Juan Bosch en 1973.
Ahora, solo queda aguardar si el próximo 19 de mayo, la llamada “voluntad popular” decidirá cambiar el rumbo político, o si, como sostiene Ramón Emilio Goris Taveras, optará por “profundizar el cambio”. En palabras del líder de la Banda Gordo, Peña Suazo, ¿querremos seguir “subidos en el palo”? La respuesta, como siempre, estará en manos del pueblo.

