
¡A votar!
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El domingo volvemos a las urnas para renovar los gobiernos locales. Las elecciones municipales tienen un lastre que debemos empezar a cambiar: el alto nivel de abstención. En el 2020 se registró un pico histórico, comprensible en parte por los efectos de la pandemia de la Covid-19. Hay quienes proyectan que la abstención para este año puede alcanzar el domingo 18 entre un 40 y 50 por ciento. Podemos asegurar que una cantidad mayor sí acudirá a las urnas para votar en el nivel municipal, para elegir a vocales, directores, regidores y alcaldes en los 158 municipios que comprenden la distribución territorial de la República Dominicana.
Los partidos, en un gran esfuerzo por persuadir y fijar su marca en el imaginario de los electores, culminarán a todo galope y hasta el filo de la última hora que le permiten las leyes, en una trepidante carrera proselitista que mantiene a los tres principales candidatos presidenciales recorriendo las calles abrazando y promoviendo a sus candidatos. El presidente Luis Abinader es el candidato a vencer. Apuesta de un Partido Revolucionario Moderno (PRM) en el Gobierno, que va por las principales plazas políticas impulsando las candidaturas del partido, el cual acumula el mayor número de representantes –poco más de una centena– de los 158 territorios.
La oposición franquea de cerca los pasos del PRM y su caballería electoral. La Fuerza del Pueblo se ubica en un mejor posicionamiento que en el 2020. Leonel Fernández se ha erigido en el líder de la oposición, fortalecido incluso por la conformación de la alianza Rescate RD, en la que convergen, además, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), con Miguel Vargas Maldonado como principal articulador de esa alianza. Danilo Medina, líder de los peledeístas, se muestra confiado en que la marca fundada por el profesor Juan Bosch logrará recomponerse, tratando de acercarse a los promedios envidiables que alcanzó en sus años dorados entre el 2004 hasta el 2020.
Las elecciones municipales servirán de termómetro para medir la salud del padrón de los partidos. Aunque no del todo, debido a que el elector se muestra menos interesado en esta primera fiesta de la democracia, pero de alguna manera arrojarán resultados para entender la narrativa de cada bando y el peso real de cada formación. El liderazgo local juega un rol protagónico en este caso. Con el arrastre arrasado de la metodología de elección, el voto preferencial permite que el candidato labre su propio nicho en el competitivo mercado de la política.
Loable la labor hasta este tramo del pleno de la Junta Central Electoral. El presidente Román Jáquez Liranzo asumió con determinación, liderazgo y responsabilidad cada tarea que supone la organización de las elecciones. Solo la conformación de la boleta municipal, responsabilidad de los partidos, ha significado un trabajo complejo, desafiante y digno de estudio, por la gran cantidad de candidaturas –más de 20 mil, según Jáquez Liranzo– que participan en cada demarcación. Menos traumático se anticipa que será el proceso en el nivel congresual. Que impere la sensatez, que la Junta siga cumpliendo con sus responsabilidades, que los partidos se comporten a la altura y que la ciudadanía vaya a las urnas para cerrar con éxito este primer compromiso constitucional.

