
El PLD vive el mayor desafío de su historia
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Aunque durante el último gobierno Danilo Medina era evidente el desgaste del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), agravado por la lucha interna entre dos liderazgos que no pudieron convivir, resultaba impensable la debacle del partido que gravitó con absoluto dominio el escenario político dominicano en los últimos 20 años.
Ahora, tras los resultados electorales de febrero y mayo de este año, el PLD se enfrenta a un significativo cambio de liderazgo con la salida de su presidente Danilo Medina y su secretario general Charlie Mariotti, quienes han anunciado su decisión de no volver a postularse a la Presidencia y Secretaría General de esa organización, respectivamente.
Esta decisión, anunciada durante una rueda de prensa, marca el inicio de un proceso de renovación interna en un partido que tras haber dominado la política dominicana durante varios periodos consecutivos, ahora se haya ante la disyuntiva de cambiar o morir.

Contexto y motivos de la decisión
La decisión de Medina y Mariotti de no repostularse para sus cargos en el próximo Congreso surge en un momento crítico para el PLD. El partido, que anteriormente se enorgullecía de ser una “fábrica de presidentes”, ha sufrido una serie de derrotas electorales, culminando en una desastrosa actuación en las elecciones del pasado 19 de mayo. Con una representación reducida a solo 13 diputados, sin senadores y solo 16 alcaldías, el PLD ha sido relegado al tercer lugar, muy detrás del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la Fuerza del Pueblo (FP).
En medio de duras críticas y el llamado a renovación de las estructuras del partido, Charlie Mariotti explicó que la celebración del décimo Congreso Ordinario del partido, originalmente programada para 2025, se adelantó para el 30 de junio de 2024. En este congreso se definirá una nueva composición del Comité Central y se elegirán nuevos líderes en agosto. A pesar de lo evidente, Mariotti, sostiene que esta decisión no fue impulsada por presiones externas, sino por una necesidad interna de racionalidad y renovación dentro del partido.
Preocupación de la dirigencia
Tras los comicios del pasado 19 de mayo, dirigentes de la talla de José Tomás Pérez, Margarita Cedeño, Jaime David Fernández Mirabal, Melanio Paredes, entre otros, expresaron diferentes opiniones y grados de preocupación ante la baja votación obtenida por el PLD, coincidiendo en la urgencia de renovar su liderazgo. Para otros, como José Tomás Pérez, exsenador y exsecretario general, el PLD «entró en la curva de la muerte».
Un proceso de reforma interna
El anuncio de la salida de Medina y Mariotti se enmarca en un contexto de reformas profundas dentro del PLD. Durante la reunión del Comité Político, celebrada el pasado lunes, se decidió iniciar una reforma integral que incluye cambios en los estatutos partidarios y una reestructuración tanto del Comité Político como del Comité Central. Este proceso de renovación es visto por muchos como esencial para que el partido recupere su conexión con el electorado y se adapte a las nuevas realidades políticas del país.
Las medidas anunciadas por Mariotti no pasan desapercibidas dentro y fuera del PLD, pero para algunos analistas se trata de jugadas maestras para aplacar los ánimos y ganar tiempo frente a una situación que puede empeorar de un momento a otro.
El politólogo Jesús Bueno compara esta postura del PLD con la de partidos europeos que, tras grandes derrotas, optan por una renovación completa de su liderazgo. Sin embargo, Bueno advierte que es crucial observar si Medina y Mariotti realmente se apartarán del poder o si seguirán influyendo desde las sombras a través de aliados en el nuevo liderazgo.
Reacciones y perspectivas
La salida de Medina y Mariotti ha generado diversas reacciones dentro del partido y entre los analistas políticos. José Dantés, un dirigente joven del PLD, elogió la decisión como un acto de desprendimiento loable y subrayó la importancia de esta renovación para responder a las necesidades de la sociedad dominicana del siglo XXI.
Otros dirigentes, como el senador José del Castillo Saviñón, han renunciado a sus cargos dentro del partido, señalando la necesidad de una renovación profunda para revertir el proceso de deterioro que ha experimentado el PLD desde su división en 2019.
David La Hoz, otro politólogo, enfatizó que la salida de Medina es necesaria para permitir que nuevas fuerzas dentro del PLD puedan relanzar el partido. La Hoz sugiere que solo el tiempo dirá si esta renovación es genuina o simplemente una fachada.
El futuro del PLD
Planteada la crisis poselectoral, el futuro del PLD dependerá de la efectividad de su proceso de renovación y de su capacidad para reconectar con el pueblo dominicano. La reestructuración del Comité Central y del Comité Político, junto con la revisión estatutaria programada para julio, serán pasos cruciales en este camino. La elección de nuevos líderes en agosto marcará un punto de inflexión en la historia del partido. Por supuesto, en cualquier escenario, la recuperación del PLD no será rápida, y sus dirigentes saben que ahora toca mojarse el fondillo para poder lograr reponer la organización en el sitial perdido. Los más optimistas confían «en la obra de gobierno» del PLD, lo que supone un hilo umbilical entre ese partido e importantes sectores de la población.
La comisión organizadora del décimo Congreso Nacional, encabezada por Cristina Lizardo y otros destacados miembros del partido morado, ahora tienen la difícil tarea de guiar al PLD a través de este periodo de transformación. El objetivo es claro pero retador: restaurar la confianza del electorado y recuperar el papel del PLD como una fuerza política relevante en la República Dominicana.
La salida de Danilo Medina y Charlie Mariotti representa un momento de cambio crucial para el PLD. La efectividad de este proceso de renovación determinará si el partido puede superar su actual crisis y emerger como una entidad revitalizada y preparada para enfrentar los desafíos futuros.

Un Abel Martínez desafiante
La situación dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) podría agravarse, con una lucha interna entre sectores que se vuelve cada día más beligerante y desafiante. En las pasadas elecciones, allegados a la campaña electoral de Abel Martínez hablaron de «traiciones y deslealtades» para perjudicar la candidatura del ex alcalde de Santiago de los Caballeros.
Desde el sector de Abel se mantienen las quejas de que desde el ala de Danilo Medina no apoyaron adecuadamente la candidatura del partido. Para apoyar esta acusación se destaca la ausencia de importantes dirigentes y la tibieza de otros, quienes apenas participaron en las actividades proselitistas del candidato.
Una señal clara de las diferencias internas fue la sorpresiva llamada de Abel Martínez al presidente Luis Abinader, el mismo día de las elecciones, para reconocer su victoria, cuando aún no se había oficializado la victoria de la reelección. Este gesto fue visto como un desafío a la cúpula del PLD. Además, Martínez mostró su disposición a reunirse con Abinader, inicialmente anunciando que la reunión se llevaría a cabo en la Casa Nacional del PLD. Sin embargo, de inmediato la Secretaría General desautorizó esta ubicación, obligando a que la reunión se celebrara en la residencia del excandidato presidencial.
La independencia con que se maneja Abel Martínez es tratada con cierta diplomacia por el Comité Político del PLD.
En la reciente reunión del Comité Político no se mencionaron estos incidentes, y es probable que la Comisión de Disciplina, conocida por ser estricta, no llame a consulta al excandidato. En tiempos anteriores, tal comportamiento habría llevado a una reprimenda inmediata.
Los días por venir hasta el inicio del X Congreso Ordinario definirán el camino que va a recorrer el PLD en lo adelante.

