
Gobernanza responsable e inclusiva, clave para lograr paz
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clave para lograr paz
Las disparidades ideológicas de la democracia se refieren a los conceptos, ideas y valores que presentan un gobernante o al ciudadano como promotor de un régimen abierto, participativo o popular, y que poseen la capacidad de buscar soluciones con los diversos actores mediante la concertación y el consenso en torno al papel que juega la oposición política y la ciudadanía como fuerza gobernante activa.
Un regente que percibe el sentido del Estado como beneficioso para la colectividad y que tiene en cuenta a los adversarios que comprenden la realidad política, económica y social y poseen la capacidad de inmiscuirse en la búsqueda de soluciones a la situación que afecta y beneficie al pueblo.
Giovanni Sartori sostiene que: Existe una democracia cuando hay una sociedad abierta en la que la relación entre gobernantes y gobernados es comprendida en el sentido de que el Estado se dedica al servicio de los ciudadanos y en la sociedad. El gobierno se establece para el pueblo.
Al evaluar el comportamiento del presidente Luis Abinader en su búsqueda de alternativas que solucionen los problemas nacionales y el llamado al diálogo a los principales líderes de la oposición política, esta acción se corresponde con la frase del autor mencionado, demostrando que es un demócrata, que da participación a los sectores de la vida del país para, sobre el consenso, hacer una gestión que favorezca a toda la población dominicana.
El primer mandatario dominicano demuestra que en esta administración no hay espacio para el autoritarismo, totalitarismo y dictadura. Su gestión se basa en un régimen democrático donde el Partido Revolucionario Moderno (PRM) fue elegido y reconocido por la mayoría de una comunidad social como resultado del acuerdo político más grande de la historia electoral y confirmado en las urnas en las Elecciones Presidenciales y Congresuales 2024 por más del 57% de los votos. Tal y como lo establecido nuestra Constitución y la Ley de Régimen Electoral 20-23.
Los tiempos actuales requieren la construcción de una gobernanza responsable e inclusiva como la clave para alcanzar la armonía, permanencia y el bienestar; y esto solo será posible con la unidad de todos los actores políticos, construyendo confianza y poniendo fin a las rivalidades históricas para dar forma al futuro ideal del país.
Es a partir del consenso que se puede edificar la nación propuesta por los dominicanos y alcanzar una sociedad libre de violencia, justa e inclusiva, que garantice un desarrollo sostenible para todos.
La propuesta de fomentar un espacio de comprensión que fortalezca los valores democráticos a través de un diálogo abierto, plural y constructivo que fomente la reflexión crítica y el intercambio de ideas en busca de solucionar los problemas que afectan a la colectividad tal y como se presentó, debe ser respaldada todos los sectores de la sociedad y los mandatarios del mundo.
La complejidad de los desafíos globales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la institucionalidad democrática del país, la prevención de conflictos o el hacer frente a los problemas nacionales debe realizarse en un espacio de diálogo y concertación como el convocado por el actual gobierno, con intersecciones comunes, definición de propósitos y metas consensuadas de soluciones que no solo traten los síntomas, sino también las causas fundamentales de los problemas que afectan a la sociedad dominicana.
Con el fin de solventar los problemas que nos afectan, se requiere el compromiso de los integrantes del sistema político, quienes, a pesar de sus discrepancias con el actual partido de gobierno, coinciden y se comprometen a colaborar en la salvaguarda del bienestar colectivo. Esta administración está convencida de que las dificultades no pueden resolverse con el mismo nivel de pensamiento de quienes las crearon, sino que se debe establecer una forma innovadora, apoyada en el diálogo, en una dirección integral, colectiva y alineada entre las diferentes fuerzas políticas.
Por último, recalco que la sociedad actual requiere, para abordar los problemas nacionales, la participación no solo de la clase gobernante, sino también de la oposición política, con el objetivo de eliminar complicaciones sociales complejas y, a menudo, fuertemente arraigadas; debido a que el diálogo posibilita la participación, genera expectativas y evalúa los resultados.

