
Puntos sobre las íes
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Durante el análisis de los resultados de un proceso político electoral no se debe juzgar o considerar por percepciones o deseos, sino mediante una exploración politológica que, como «ciencia social que estudia las teorías y prácticas políticas, los sistemas y los comportamientos políticos en la sociedad» posibilita la comprensión del funcionamiento del sistema político y la decisión del elector en las elecciones. No hay que culpar o basar su aspiración creando falsas percepciones.
Dice Nohlen que, mediante la exploración de las relaciones y elementos específicos, causales, estructurales y funcionales encontrado en la superficie del fenómeno de un objeto investigado, la ciencia política busca hacer el análisis político y lo puede resumir en estudiar acciones de actores que interactúan por el poder político, conociendo y considerando las operaciones estratégicas que llevan a cabo otros que pertenecen a una organización, partido o participan en un proyecto político.
Evaluando el analista político los resultados electorales 2024, se pudo contactar que las reflexiones hechas por sociólogos y politólogos no se basaron en el estudio científico de la coyuntura política y la investigación, sino que recurrieron a la inventiva y la imaginación. Su mayor empeño se centra en crear realidades y percepciones ficticias, acordes a sus intereses.\
No bien la Junta Central Electoral emitiera su primer boletín, surgieran «voces de expertos calificados» indicando qué candidatura o partido fue el gran triunfador o perdedor, desconociendo con su postura la utilidad del análisis político como ciencia. Comentaristas, periodistas y politólogos calificaron a la Fuerza del Pueblo (FP) como la gananciosa del certamen al lograr la senaduría del Distrito Nacional y quedar como segunda fuerza política.
Si al inicio de la campaña político electoral, la FP hubiese señalado como meta esa senaduría y quedar en un segundo lugar, sería la primera en gritar que fueron los grandes ganadores del torneo electoral. Sin embargo, ese partido centró su cruzada en volver al poder para hacer las transformaciones sociales y gobernar con justicia a favor de los más necesitados.
La meta principal expresada por los pueblistas y aliados, era sacar al Partido Revolucionario Moderno del Gobierno y obtener la mayor cuota en el Congreso Nacional y los ayuntamientos, sin embargo, los resultados alcanzados están muy por debajo de lo esperado; pese a haber vendido a seguidores y elector como fortaleza tener el candidato más competente, un padrón de más de dos millones de inscritos, marchas y concentraciones y –por vía de consecuencias– sueños de volver pa’lante para bajar los precios a alimentos y hacer milagros económicos, este discurso quedó –únicamente– en una invención para que sus partidarios crean que fueron los grandes triunfadores.
Me pregunto: ¿será cierto que puede un analista vender como derrota la actuación del PRM en las elecciones 2024, retuvieron la presidencia con el 57.45% de votos; pasa de 17 a 29 senadores; de 52.6% a nivel municipal en el 2020 a un 75.2% y alcanza 142 diputaciones? De ser así que la imaginación de los politólogos puede cambiar la perspectiva de los hechos, sin duda que la política como ciencia debe modificar su propósito.
Dichos resultados electorales, generaron un ambiente de incertidumbre y demandan una renovación en el escenario política, partidos tradicionalmente minoritarios han emergido como actores del panorama político desafiando las estructuras establecidas, y dando paso a una nueva configuración de fuerzas y alianzas, en donde la oposición mayoritaria fue embestida con alta cantidad de votos que beneficiaron al PRM y sus aliados.
Definitivamente, los gananciosos del torneo electoral fueron: el Tribunal Superior Electoral, la Junta Central Electoral (JCE), el Gobierno, PRM y el pueblo dominicano por su muestra de civismo y madurez democrática, traducidas en unas elecciones presidenciales y congresuales que aportaron al fortalecimiento del Estado de derecho.
Finalmente, estas derivaciones sirven para redefinir el panorama político dominicano, deja un recuerdo imborrable en la historia política del país y un cambio significativo en el equilibrio de poder entre los partidos mayoritarios y minoritarios. Este nuevo escenario político promete desafíos y oportunidades para la construcción de una democracia sólida y representativa, donde la diversidad de opiniones y la pluralidad de voces sean reconocidas y respetadas en la toma de decisiones que afecten el futuro de la nación.

