En el vaivén político de décadas pasadas, las conversaciones entre mi tío militar y yo se volvían un juego entre mi fervor izquierdista y su certeza en las victorias predestinadas de Balaguer. Recuerdo sus palabras desafiantes sobre el «voto silente» que, según él, garantizaba el éxito del candidato en los comicios de aquellos años.
Mi…

